martes, 4 de febrero de 2014

Una mano de amigos

        Yolanda, una niña ciega, cuenta en esta historia todo lo que ve. Habla de cómo son sus amigos y de cómo lo que más aprecia en ellos es que se parecen poco entre sí. Con sabiduría insiste en que son como los dedos de la mano, diferentes pero suficientemente unidos. Tener amigos diferentes es como tener una casa con muchas ventanas, por las cuales se puede apreciar otros puntos de vista de lo que pasa en el mundo.   
        Muestra que cada persona es una colección irrepetible de posibilidades y que son esas diferencias las que nos unen y hacen posible que nos queramos unas personas a otras.

YOLANDA: Mis amigos y yo somos un poco parecidos pero también bastante diferentes...como los dedos de una mano: uno gordo, otro flaco, uno que lo indica todo, una vanidosa y una sentimental.
SERGIO: Me da por favor un pastelito de chocolate, un heladito de caramelo y cinco galletas ... ah... y de tomar un refresco dietético.
YOLANDA: Él es Sergio. Su lado flaco es la comida... y su lado gordo es la alegría. Nos hace
reír todo el tiempo. En cambio su hermano, Héctor, es todo lo contrario
HÉCTOR: Profesora... hay un niño en la cancha que está golpeando a Javier...
YOLANDA: Héctor no soporta las injusticias. Es muy correcto en sus cosas. Parece que fuera el papá del grupo. Siempre nos dice lo que está bien y lo que está mal...
MARTA: ¿Dónde estará mi cepillo rosado? Yo lo había dejado aquí... ahora con qué me peino?...
YOLANDA: Ella es Marta... es bastante olvidadiza y bastante vanidosa: le fascina mirarse a toda hora en el espejo. En el grupo la queremos mucho porque lo que nunca olvida es ayudarte cuando más lo necesitas... es muy buena amiga.
JAVIER: Entras en doble salto, no tocas a nadie y lanzas... si fallas, yo estoy listo para el rebote...
YOLANDA: Este basketbolista es mi hermano Javier. No nos parecemos en nada. Sólo en el apellido. Creo que él se toma la vida muy deportivamente... en cambio yo, siempre tengo las pilas bien puestas. Me llamo Yolanda y soy ciega.
HÉCTOR: Pero una ciega que ve muchas cosas... no creen?
MARTA: Sí... cómo supiste que tengo peinado nuevo?
SERGIO: y que me estoy comiendo una mandarina?
JAVIER: Mi hermana se las pilla todas... parece un árbitro..
YOLANDA: A veces no hacen falta ojos para darse cuenta de las cosas: apuesto a que estos son los zapatos de Javier...
TODOS: Sí esos son...
YOLANDA: Es muy fácil: están sudados, son grandotes y tienen la suela despegada..
SE RÍEN
YOLANDA: Así somos mis amigos y yo... como los cinco dedos de la mano: todos diferentes y suficientemente unidos.



 

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